miércoles, 10 de febrero de 2010

MARATHON (42,195 KILÓMETROS)

La carrera de marathon es el gran objetivo de la mayoría de los corredores aficionados y, al mismo tiempo, es una de las pruebas más emblemáticas del programa olímpico. Es por ello que creo interesante dedicar este espacio a repasar algunos datos y curiosidades relativos a la mítica distancia.

Como la mayoría sabrá, cada vez que corremos un marathon, estamos rememorando la gesta del soldado Filípides, que en el año 490 AC recorrió a pie la distancia que separa la llanura de Marathon y la capital griega (cerca de cuarenta kilómetros), para anunciar a sus compatriotas la victoria sobre los invasores persas. Y es aquí donde se mezcla la historia con la leyenda, ya que se cree que, una vez comunicada la noticia, Filípides cayó muerto a consecuencia del gran esfuerzo realizado.

Con la celebración en 1896 de los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, Pierre de Frédy, Barón de Coubertin, propuso incluir en el programa una carrera de resistencia sobre el circuito que se suponía recorrió Filípides veinticuatro siglos antes.

Durante las primeras ediciones de los JJOO, la distancia a recorrer cada vez que se disputaba un marathon era diferente (oscilando siempre alrededor de los cuarenta kilómetros), hasta que en Londres 1908, y de manera fortuita, se fijase la mítica distancia de 26 millas y 385 yardas (42 kilómetros y 195 metros). Esta fue la distancia exacta que recorrieron los participantes, entre la residencia veraniega de los soberanos británicos, el Castillo Windsor (lugar en que se ubicó la salida a última hora, con el fin de que los reyes George y Alexandra pudiesen ver la salida sin necesidad de salir de palacio) y el estadio de White City.

Como no podía ser de otra manera, esos primeros años dieron para muchas anécdotas, siendo una de las más recordadas la protagonizada por Dorando Pietri, quien alcanzaría la inmortalidad olímpica, precisamente en los JJOO de 1908, incluso a pesar de no haber ganado. El italiano entró en primera posición en el estadio, pero lo hizo en estado de shock a causa del agotamiento y la deshidratación, y hubo de ser ayudado por varias personas (entre ellas, sir Arthur Conan Doyle, creador del popular personaje de Sherlock Holmes) hasta cruzar la meta, lo cual motivó su descalificación. En reconocimiento a su entrega, la reina le hizo entrega de una copa de plata.


Muchos otros han sido los atletas que han alcanzado la gloria olímpica disputando esta prueba, como el etíope Abebe Bikila (quien fuera miembro de la Guardia del emperador Haile Selassie), ganador en Roma 1960, corriendo descalzo, en 2h.15’, y en Tokio 1964, o el portugués Carlos Lopes, ganador en Los Ángeles 1984, a la edad de 38 años.


La historia de los 42,195 kilómetros tampoco ha estado exenta de momentos dramáticos, siendo el más célebre el protagonizado por Gabrielle Andersen, una monitora de esquí suiza, en su llegada a meta en los JJOO de Los Ángeles 1984.

En 2004 los JJOO volvieron a Atenas, y la prueba de marathon (celebrada, como es habitual, el último día de los Juegos) tuvo su meta ubicada en el mítico estadio Panathinaiko, escenario de los primeros JJOO de la Era Moderna. El italiano Stefano Baldini tuvo el honor de ganar la medalla de oro en tan emblemático escenario. Segundo fue Meb Keflezighi (ganador en Nueva York el año pasado), y tercero el brasileño Vanderlei de Lima, protagonista muy a su pesar de un rocambolesco incidente cuando, a falta de seis kilómetros para la meta y marchando en solitario en cabeza de la carrera, fue abordado por un perturbado que le sacó literalmente del circuito.

Ya en la primera edición de los Campeonatos del Mundo (Helsinki, 1983) se incluyó la prueba de marathon en el programa, tanto en categoría masculina como femenina (en los JJOO, las mujeres no tomaron parte en la prueba hasta 1984).

En esta competición, España tiene un gran palmarés:
  • Martín Fiz, medalla de oro en 1995 y medalla de plata en 1997
  • Abel Antón, medalla de oro en 1997 y 1999
  • Selección Española: Copa del Mundo en 1997 (éxito que también fue reconocido ese mismo año con el Premio Príncipe de Asturias), en una carrera que, una vez más, partió de la llanura de Marathon para finalizar en Atenas.
Al margen de los campeonatos oficiales, hoy en día se disputan pruebas de marathon a lo largo y ancho de todo el mundo, siendo algunas de las más importantes las europeas de Londres y Berlín, las americanas de Nueva York, Boston y Chicago, o las asiáticas de Tokio y Fukuoka, en alguna de las cuales participan decenas de miles de corredores aficionados, junto con los mejores atletas del mundo.


En la actualidad, las mejores marcas mundiales están en poder de la británica Paula Radclife (2h.15’:25”, Londres 2003) y del etíope Haile Gebrselassie (2h.03’:59”, Berlín 2008).

En este mismo blog se pueden ver todos los campeones olímpicos, así como los veinte primeros del ranking mundial de todos los tiempos, y en este bonito vídeo de Teledeporte se hace un repaso en imágenes a la historia del marathon en los Juegos Olímpicos.

2 comentarios:

Crazysoul dijo...

El maratón sin duda es mágico de por si, ya el hecho de proponerse correr uno supone embarcarse en una aventura dura y sacrificada pero a la vez apasionante, y quienes consiguen conquistar su particular reto pueden guardar en su memoria momentos inolvidables.
Gracias Fiur por recordarnos esos momentos históricos cargados desde el origen de la prueba de épica y heroicismo.
Saludos.

Carlos dijo...

Yo he corrido uno, el de DONOSTIA del 2009, es una barbaridad físicamente pero más psicologicamente, a mi me pudo más la cabeza que las piernas, eso sí lo acabe pero los 10 últimos km fuerón larguisimos, tenía miedo a no poder acabar y eso me atenazo, pero eso sí, una vez que ya llegas a la meta, todo lo demás no importa, es la carrera de las carreras, como bien decís, acabarlo ya es un premio.
Saludos.