lunes, 22 de junio de 2009

XXV MARATHON DE TORAL DE LOS VADOS

Para casi todos los corredores hay alguna prueba que es “La Carrera”. En mi caso lo es, por muchos motivos, la Marathon de Toral de los Vados.

El 21 de junio tuvo lugar la 25ª edición, en la que tomé parte. Ahora toca hacer una crónica de esta carrera, pero casi no sé por dónde empezar. Diré en primer lugar que no exagero si digo que, para mí, ha sido la competición deportiva más bella en la que he tenido la suerte de participar. Al componente emocional tan fuerte de la carrera se ha unido en esta ocasión un componente deportivo digno de ser contado.

Para esta ocasión me preparé mucho mejor que el año pasado, si bien es cierto que tampoco hice nada “del otro mundo”: la preparación específica, esto es con series, tiradas largas, etc. se redujo a cuatro semanas. Las semanas anteriores me había limitado a rodar, incrementando progresivamente la duración de esos rodajes, ya que sólo hace dos meses estaba recuperándome de una lesión.

En los inicios de la prueba pronto nos quedamos juntos los cinco atletas de El Bierzo que, en principio, estaríamos en la parte alta de la clasificación general. Sin embargo, mis sensaciones eran muy malas, y buscando una explicación para ello pensaba que podía deberse al hecho de haber estado demasiado inactivo en la semana de la carrera, o al deficiente descanso de la noche previa, en la que no conseguí dormir ni cinco horas, ya que me desperté alrededor de las cuatro de la madrugada…

Lo cierto es que me encontraba muy cansado (de piernas, ya que el ritmo no era muy alto) y estaba convencido de que acabaría retirándome. Y es que con el paso de los kilómetros las sensaciones no mejoraban…

Antes de llegar a mitad de carrera, al grupo se había añadido un atleta más. En ese punto, en el que marcamos 1h.20’:06”, ocupábamos las posiciones 6ª a 11ª. Fue en el tramo siguiente, alrededor del kilómetro 25, cuando empecé a encontrarme mejor. Poco después empezó la carrera de verdad: en el kilómetro 27 atacó Paulo Jorge Baptista “Romario” (a quien hay que felicitar por partida doble, por la gran carrera que hizo y, sobre todo, porque sólo seis días antes había sido padre), cobrando unos metros de ventaja sobre Gustavo Silván y sobre mí mismo. En ese momento ya habían empezado a descolgarse los otros dos bercianos, Roberto González (que acabó en 2h.44’, mejor marca personal) y Toño Santín “Maky” (que optó por la retirada), y el gallego Juan Carlos Casal, al que el grupo había absorbido en el kilómetro 23 de carrera.

Fue precisamente la fuga de “Romario” la culpable de que a los tres nos saliese la carrera como nos salió. Después de unos pocos kilómetros con Gustavo, manteniendo la distancia con Paulo, comencé a irme para adelante, hasta que le alcancé y superé alrededor del kilómetro 35. En ese momento ya sólo tenía cuatro corredores delante e intentaba, al menos, mantener la distancia que estaba cobrando sobre Paulo y Gustavo.

Al llegar al kilómetro 38 adelanté al marroquí Abdellah Jafaar, que se había visto obligado a parar temporalmente por problemas físicos. A partir de ahí ya tenía a la vista al tercer clasificado quien, sin embargo, supo aguantar la ventaja que me llevaba.

Los últimos kilómetros, de nuevo en Toral, fueron un poco agonísticos para mantener la ventaja, y con el último esfuerzo me planté en meta con un tiempo de 2h.37’:00”, ocupando la cuarta plaza de la clasificación general (finalizaron 193 corredores) y la primera entre los atletas de Castila y León. La ventaja final sobre Paulo y Gustavo (también federados por Castilla y León) fue de sólo 13” y 36” respectivamente. Ambos hicieron mejor marca personal (Paulo por cerca de 10 minutos). Dos tiempos parciales que me gustaría destacar: la segunda media marathon en 1h.16’:54”, y los diez kilómetros, entre el 30 y el 40, en 35’:35” (17':26" del 30 al 35).


Diez años después de haberla logrado, me he quedado a 1’:28” de mi mejor marca personal. ¿Podría haber arriesgado un poco más en la primera media y haberme acercado aún más, o incluso mejorar ese registro? Difícil el poder asegurarlo…

La gran sorpresa (en este caso desagradable) llegó en el momento en que los tres esperábamos para subir al podium para recoger nuestras medallas de ganadores del campeonato regional: no se nos nombró a ninguno de los tres, y la explicación que nos dio el delegado allí presente fue que, aunque habíamos puesto en conocimiento de la Organización que optábamos al Campeonato de Castilla y León, debíamos haberlo hecho saber también a la Federación (requisito que nunca ha sido de obligado cumplimiento para optar al campeonato). A pesar de ello, el balance global es muy bueno.

En el apartado de agradecimientos, el primer reconocimiento es para Anabela, por ponérmelo tan fácil para entrenar en las últimas semanas, y por apoyarme día a día. Un reconocimiento muy especial también para nuestros acompañantes, en bici, Copano, Edu y Sano (da gusto tener esta compañía, unos aletas y el otro un deportista de los de toda la vida), y en coche (los chicos de Tribeerzo, Roberto, Rubén y Beni) y, como no, para quienes estuvieron en meta, además de mis padres, mi primo Isidro, Álex y Ainhoa (qué pena que se tuvieran que ir tan pronto) y Héctor, María, Mateo y Jimena.

Mención especial también para la Organización, que como siempre “sacan de donde no hay” para dar a El Bierzo un evento deportivo que nunca ha estado ni estará valorado como se merece.

Y con esto concluimos el 10º marathon de mi particular historial deportivo. Próxima parada: New York City…

Clasificación General

Imágenes (Francisco Rivas)

Imágenes (Antonio Fernández. Bar Avenida)

Imágenes (Edu)

Imágenes (Cecilio. Delegación Leonesa de Atletismo)

1 comentario:

gargar dijo...

Enhorabuena a todos por esas buenas marcas!!, ya me contó Edu la cronica adelantad ayer jeje. entonces al final sois el podium el campeonato regional? o no?... ya se sabe: cosas de nuestra querida fdeación.